jueves, 29 de enero de 2026

lunes, 26 de enero de 2026

¿De qué te enfermas?


 

En una investigación internacional se muestra cómo a la gente que vive en la calle, aquellos “sin techo”, no les da cáncer. Presentan otras patologías complicadas o desnutrición, pero no la “popular” enfermedad moderna, reafirmando la teoría del médico alemán Hamer, de que el cáncer es una “respuesta” a emociones como la culpa, la ira y la vergüenza, que no se han podido asimilar y entonces “el cuerpo habla” a través de la patología. Y es tan obvio que la enfermedad es un síntoma concordante con la sociedad en que se vive que ya hay un grupo de profesionales solicitando revisión de las patologías clasificadas en el DSM-5, por lo obsoleto que pueda estar para el momento presente. Si, la enfermedad es lenguaje… y a pesar del gran colapso del sistema de salud en Colombia, el asunto no es solo nuestro. Pacientes en Canadá y España, por ejemplo, hablan de citas para diagnósticos y tratamiento que se demoran de 3 a 6 meses. O sea que la inquietud no puede reducirse solo a nuestro país. La pregunta es mas profunda: ¿por qué a pesar de los adelantos científicos en conocimientos, diagnósticos y laboratorios, los enfermos se multiplican? ¿Por qué la ciencia no “disminuye” las patologías, sino por el contrario se acrecientan? 

Si, hay factores como el cambio climático, el alimento marcado por la tecnología y químicos que “envenenan”, lo que contribuye al incremento de dolencias. Pero son los factores sociales los que disparan su multiplicación, reflejándose en el cuerpo, aunque la causa pertenece a otro nivel. La emoción fue la hermanita minusválida de la razón y nunca se le paró bolas. No se la veía, no se la ubicaba físicamente en ningún órgano. Además, era sinónimo de flojera o debilidad: no valía la pena ponerle atención. Con ejercicios de voluntad se podía superar… Pero al haberla minimizado de una manera tan radical, las emociones tan humanas y necesarias como la razón, se desbordaron. Yuval Noah Harari, historiador israelí, plantea que para este 2026, la nueva pandemia estará por el lado de la salud emocional. Yuval muestra cómo los políticos hablan de inflación, finanzas, economía, con cifras revisadas casi a diario, pero ninguno (o acaso alguien) tienen cuenta las filas de personas buscando citas de psiquiatría o psicología, o las necesidades de clínicas mentales que alivianen las crisis de angustia, ansiedad o depresión. Estos datos parecen intrascendentes, pero está desbordados. ¿A quien le interesan?  Porque fueron el mundo, la sociedad, el sistema los que colapsaron. El sentido de la vida pareciera que solo pasa por el éxito, el poder, el billete, la apariencia, el acumular. El fiasco es total. Ya ni siquiera el conocimiento es un objetivo para darle sentido a estar vivo. La información se desborda por todos los canales y redes y no hay necesidad de retener datos. Basta con hundir un botón y tienes toda una biblioteca ante tus ojos.

La enfermedad es lenguaje, por ello es tan importante descifrar el código secreto de esa patología. Y claro, las enfermedades también tienen “ganancias”, lo que significa que una persona enferma puede recibir algún trato especial, lo que significa que con su enfermedad “gana”. Sucede a menudo con los niños (pasan a la cama de papa y mamá, no van al cole) lo que significa que nombran su carencia desde la enfermedad para ser “atendidos”. La enfermedad no es solo dolencia física. Cada órgano del cuerpo representa una emoción que debo destrabar porque lo que no se habla se vuele tumor…

Gloria H. @GloriaHRevolturas

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domingo, 25 de enero de 2026

El perdón

 

El perdón es un acto de liberación que transforma el Dolor en paz, nos reconecta con el amor y abre el camino hacia un futuro más ligero y Consciente.

Gloria H. @GloriaHRevolturas

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lunes, 19 de enero de 2026

Dignidad vs indignación

 


Indignación e indignidad tienen una conexión lingüística profunda, ambas derivan del latín indignus (indigno) y se relacionan con algo que no es digno o merece respeto. La indignación es la reacción emocional (ira, enfado) ante lo indigno, mientras que la indignidad es la cualidad o estado de no ser digno o merecedor. En ambos conceptos está esa sensación de descalificación, desmerecimiento, generada por actitudes de prepotencia, soberbia, abuso, de la contraparte. Lógico, no se produce la indignación sin que alguien la patrocine. Existen uno o varios individuos que proporcionan el clima de la humillación, porque en definitiva, la indignación es un acto de humillación.

Y eso fue lo que sentí con la actitud que asumió María Corina ante Trump: un acto de total menosprecio de si misma, rindiéndole pleitesía a quien la había despreciado. Paulo Freire dice que cuando un pueblo pierde su dignidad al ser oprimido, se “alía” con el opresor y ya lo considera su salvador. El oprimido se “identifica” con el abusador perdiendo su valoración como ser humano. En Psicología se identificó esta conducta como “síndrome de Estocolmo”, recordando la historia de Patty Hearst, secuestrada en USA por un grupo extremista, con el que posteriormente se identificó y terminó sirviendo a su causa. La condición humana es muy vulnerable y la necesidad de reconocimiento se vuelve tan necesaria como el aire que se respira, hasta el punto de trocarse los papeles y el salvador que aplasta, puede convertirse en héroe. La historia está plagada de casos donde el sometimiento se vuelve vida y la dignidad inexistente. Sucede a menudo, por ejemplo, al interior de las parejas, de las familias, donde el que manda o tiene el poder “somete” compensando con migajas pero es el dueño del balón. Y por una necesidad casi patológica de aceptación, se renuncia a la propia dignidad.

La dignidad tiene que ver con conciencia, autoestima, merecimiento. De acuerdo a historiadores se dice que las civilizaciones duran mas o menos 250 años y la industrial, la actual, tiene ya fecha de caducidad aproximada para el 2050, viviendo actitudes que anteceden al colapso. Pérdida de valores, dolor, falta de principios morales, desigualdades, racismo, incoherencia, cinismo, desfachatez, abusos, discriminación, poder abusivo, control opresivo. Desprecio por el otro, por lo humano, por la naturaleza, pero eso sí, rodeados de comodidades, “progreso” material y científico debido al aporte industrial. Pero no se llega a la esencia, a lo vital. Los esclavos de la nueva era no tendrán cadenas físicas: tendrán  cadenas digitales donde se prohibirá tener criterio, pensar diferente, asumir posturas propias. Ya lo estamos viendo… el final de esta era “anuncia” el fracaso de la humanidad: la desigualdad extrema en la condición humana donde la vida vale de acuerdo al lugar geográfico que se habite. Donde el “poderoso” se atribuye “licencia de Dios” y las reglas o principios son solo accidentes del momento. La incoherencia manda la parada. No se desgaste pidiendo claridad o respeto. Hay que aprender a vivir en este mundo donde los radicalismos se acrecientan. La dignidad dejó de ser valiosa ante la necesidad de sobrevivir. Ma Corina “escogió” entre sometimiento o dignidad… estaba en todo su derecho, solo que creo un precedente nefasto: ensalzó al atropello y dio licencia para continuar haciéndolo. Pagaremos las consecuencias de esa indignidad.

Gloria H. @GloriaHRevolturas

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miércoles, 14 de enero de 2026

lunes, 12 de enero de 2026

¿De qué los liberó?

 


La esperanza o la ilusión se “agarran” de cualquier detalle, asi se nutren. En creer, en esperar, en confiar. Son necesarias para sobrevivir y en especial, si has tenido largos períodos oscuros, “la esperanza es lo último que se pierde”. Por ello, dependiendo del lugar desde donde opines, los argumentos pueden ser muy diferentes. Estamos de acuerdo en que la objetividad no existe y es imposible ser imparcial. Las emociones marcan el discurso que se pronuncia. Según la esquina desde donde se argumenta, el resultado es diferente. Impacta comprobar la ilusión de los venezolanos en este momento y qué tan sostenible sea esa expectativa. Nadie puede censurarlos por su necesidad de creer, así desde otra orilla, veamos endeble su ilusión. Como si los estuvieran encaminando a un despeñadero y en su euforia no pudieran captar el peligro. Mentes venezolanas, lúcidas y preparadas critican que se cuestione la intervención a nombre de la soberanía, cuando ellos tuvieron que tragarse los efectos de esa soberanía durante mas de 20 años y nadie hizo nada por ayudarlos. Entonces aparece alguien que “hace algo” y lógico que todas las justificaciones se acomodan al gran favor que hizo ¡sacó a Maduro! Por algo se empieza. Pero el que hizo algo (favorable, claro) esconde sus verdaderas intenciones que todavía muchos venezolanos no logran ver. Los liberó ¿de qué? 

En los sesudos argumentos de pensadores venezolanos interpreto cierto resentimiento, facturas pendientes porque se los dejó sufrir y aguantaron demasiado. Nadie hizo nada por ellos: la pasividad mundial fue extrema. Hay un cobro inconsciente para todos los que hoy alegan soberanía y atropello, cuando pareciera que no les hubiera importado “la soberanía del pueblo venezolano” que sufrió lo indecible (pobreza, familias separadas, desempleo, atropellos, maltratos) durante tantos años. Los “liberó” un matón, pero eso no importa, los liberó. ¿Qué sigue? Lo más desconcertante de la situación actual es el engaño, la forma en que “somete” a Venezuela haciéndole creer que está buscando su beneficio. ¿Acaso se ha escuchado el verdadero sentir del pueblo sometido? ¿Alguien los ha tenido en cuenta? Es inexplicable cómo Delcy “enemiga”, ahora es colaboradora. No hay “necesidad” de cambiar de régimen. Para el ego trumpista lo importante era someter, hacer gala de poder y… listo. El plan continúa sin tener en cuenta “al sufrido pueblo venezolano”. ¿Sus pensadores, dolidos y molestos, se habrán dado cuenta de la “nueva era” mundial que inaguró el actuar de Trump?

Venezuela le está dando una gran lección al mundo. Coherencia, dualidad, traición, oportunismo, poder, intereses económicos, ego, sometimiento. Muchos conceptos que a la luz de lo vivido, obligan a revisar su vigencia.  Casi que preguntarse si vale la pena repararlos o al menos, revisarlos. Todo es relativo, deleznable, sin importancia. El cinismo y el descaro son la nueva filosofía. Cada quien “hace” sus reglas y las practica. Ni modo de pedir coherencia o sorprenderse de que otros repitan este proceder. China puede invadir a Taiwan: ya tiene “permiso” norteamericano. Que siga la guerra de Rusia contra Ucrania. Comenzó el “sálvese quien pueda” porque el orden mundial se destortilló. El Kybalion dice “como es arriba es abajo”: este desorden, por lo tanto, tiene licencia para practicarse en cualquier escenario: pareja, familia, vecindario, trabajo, sociedad. ¿Qué nos salva? ¿De qué me agarro?


Gloria H. @GloriaHRevolturas

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domingo, 11 de enero de 2026

Divino Sol


Que tus miedos nunca ECLIPSEN ese divino SOL que llevas dentro.

Gloria H. @GloriaHRevolturas

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miércoles, 7 de enero de 2026

lunes, 5 de enero de 2026

¿Peor el remedio?

 


Hoy desde Venezuela, mañana, desde cualquier lugar del mundo… parodiado el conocido slogan, es lo que acaba de hacer Trump en su manejo con Venezuela, siendo fiel a la política Monroe que autorizaba a USA a intervenir en cualquier país latinoamericano, justificando defensa del territorio. “América para los americanos”, expulsando a cualquier nación que quisiera inmiscuirse en el continente. Desentierra una teoría de 1823 causando un caos internacional sin precedentes. Están en jaque los principios básicos de convivencia mundial. ¿Cómo cuestionar a Putin por la intervención en Ucrania si Trump hace lo mismo con Venezuela? ¿Cómo esperar respeto por la soberanía de un pueblo cuando él, ni siquiera, toma decisiones de acuerdo a la soberanía de su propio país? ¿Qué permiso consultó y tiene de su Congreso? ¿Un dictador censurando otro dictador?

Lo que más impacta es la impotencia mundial. A miles de analistas, en cualquier lugar, se les escucha la misma respuesta: fue una arbitrariedad, que tuvo un gancho, (sacar a Maduro) confundió, se mostró redentor, pero fue perverso porque en definitiva no solucionó nada. Con el paso de las horas se decantan las verdaderas intenciones detrás de la “operación quirúrgica”. ¿Acabar con el régimen? Quien dijo, si siguen los mismos con las mismas. Debía disimular sus verdaderas intenciones que ni siquiera atraviesan el tema de las drogas y el consumo en USA. Le interesa el petróleo de Venezuela puesto que a USA le quedan reservas para 6 años y ya no tiene “alianzas” con países como China y Emiratos para conseguirlo. Había que montar el circo (aprovechando, claro, la situación con Maduro) mostrarse salvador para poder salirse con la suya, sin importar consecuencias y atropellos. Así “cobraría” el favor y justificaría su actuar.

Pero ¿qué importan los análisis si no se puede hacer nada? ¿Hasta cuándo discursos, reflexiones, referencias históricas, si el mundo es el patio de recreo de los matones del colegio? Lo de Venezuela ha develado un escenario aterrador. ¿Qué es la política? ¿Para qué sirven los líderes políticos? ¿Qué seguridad tiene una nación en sus líderes si lo que terminan haciendo es lo que les da la gana? Un político a quien le es leal: ¿a su pueblo, a su ego, a sus intereses? La astucia de Trump fue impecable: confundió y se salió con la suya. ¿Cuántos venezolanos están hoy muy agradecidos con su intervención pero, en definitiva a la larga, se lo terminaran agradeciendo o repudiando? Todo apunta a que podrá resultar peor el remedio que la enfermedad… quien maneja a Venezuela ahora: ¿Trump (hago lo que quiero)? ¿La leal Delcy, Diosdado y Padrino, en una triada tenebrosa? ¿Qué tan ingenua fue María Corina que cayó en la trampa de la colaboración y ahora es descalificada sin misericordia? Estamos presenciando un espectáculo circense, desafortunado al máximo, porque no es para distraer sino para legitimar el abuso y maltrato donde es imposible medir los alcances del montaje. Todo es posible en estas circunstancias…

¿De qué somos capaces los humanos? ¿Hemos evolucionado como humanidad? ¿Qué alimenta la esencia de la condición humana? ¿El progreso material nos ha hecho mejores personas? ¿Hemos tocado lo verdaderamente importante de la vida? Creo, como pocas veces sucede, que nos hemos quitado la careta para encontrar lo que somos: seres interesados sin consideración por el otro, mas cerca de las bestias que de los dioses. ¿Hay esperanza?


Gloria H. @GloriaHRevolturas

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domingo, 4 de enero de 2026

Podemos elegir


No podemos cambiar la actitud de los demás, pero podemos elegir no entrar en su juego.

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